
martes 18 de septiembre de 2007
miércoles 22 de agosto de 2007
El Proyecto


Es entonces cuando se confabulan la pasión que Tomás Bases siempre tuvo por la música de Malcolm, uno de esos oasis laborales que le permiten dedicarse un tiempo a lo que le de la gana, la reciente edición del disco de Caballero Reynaldo y muchas ganas también de trabajar realizando un video-clip.
Luis González (Hall Of Fame Records) estaba encantado con el proyecto, y a Tomás ya solo le quedaba escoger un tema del disco y ponerse a trabajar.
Y nada, pum pam pum pam y el video ya está acabado.
Del proceso de producción comentar que han sido casi cinco meses de trabajo. Como siempre que se aborda en solitario una travesía de este calado, es imprescindible la fe en uno mismo (lo que hace) y el apoyo incondicional de los más cercanos ¡ole por ellos!.
Imaginar primero qué quiero ver y realizar después un storyboard muy detallado fue el primer paso. El storyboard lo monté en un programa de edición de video y así controlé el ritmo y los tiempos, que posteriormente respeté escrupulosamente.
Después mucha documentación en Internet para buscar información, escenarios y texturas. La estética quería que tuviese mucha fotografía 2D manipulada para lograr un efecto algo pictórico, pero aprovechando el dinamismo del 3D. Elementos como los personajes, el tren, la estación o los paisajes finales (los molinos voladores o las pirámides de madera) fueron modelados en 3D, pero echando mucha mano de texturas y fotos.
El software usado no tiene mayor importancia, aunque si comentar que usé iluminación global casi siempre y un paquete comercial para los esqueletos de los personajes.
La edición final requirió en general de dos o tres capas de montaje para las escenas, algunas más en la parte onírica, y una media de tres capas para lograr los efectos de texturas fijas y animadas.
Éstas eran uno de los aspectos de la producción que más me interesaban. Partiendo de texturas muy manipuladas, aproveché el “ruido” animado de las cámaras para renderizar de nuevo las escenas, pero sólo con dichas texturas aplicadas como capas de opacidad a una serie de planos colocados en dichas escenas.
El resultado fue una “suciedad animada” que buscaba desde hacía tiempo, y que aún puede dar mucho de si para nuevos experimentos visuales.
Está claro que la batalla es lograr algo que vaya más allá de una técnica tan sofisticada y por eso mismo tan esclavizante (estéticamente) como la de los paquetes de animación 3D.
La Letra
It was in a real town
I’m visiting a church, now I don’t need the applause
Jenny, I love jenny I’m not working for a penny
Last night I fell for jenny
She was dressed in leather pants
In her eyes I saw she’s a woman I can trust
Jenny, I love jenny I’m not working for a penny
Rain falls on the window pane
And love drives mad the clocks
Take my heart, wrapped for gift
I’m not afraid´ cos soon we’ll meet again
Now I got to take the midnight train
Tonight i fell for jenny
Burning dreams to keep her warm
i take the midnight train, my love is soaked in rain
Jenny, i love jenny I’m not working for a penny
Argumento

Se inicia la animación mostrando a nuestro soñador gallináceo con nariz de... ¿zanahoria? dentro de su pequeño mundo: un vagón de tren.

Y aquí llega Jenny que pierde el tren dentro del cual va el creador de su existencia.

Ese caballito tal vez parezca un medio de transporte modesto, pero es perfecto para perseguir deseos (que por ser un sueño no se dejan de tener).

Nuestros gemelos se encargan de cantar la canción (con permiso de Reynaldo). Son la voz del soñador.


Jenny no se detendrá por nada, aunque justo antes de entrar en el túnel (fragmento en el que la música cambia de ritmo) cae aparatosamente por los suelos.



Él, en su vagón, no para de escribir a máquina y vive una serie de imágenes oníricas en las que se simboliza el amor-corazón sangrante, el tiempo que pasa-relojes locos y el cómo huye de ella (de su propia creación soñada) con el “tengo que irme, pronto nos volveremos a ver”.




Jenny saca el tenedor y dando un "pinchotazo" a su caballito duplica la velocidad saliendo disparada hacia delante. Y no teniendo suficiente vuelve a pincharlo volviendo a multiplicar la velocidad. Es una escapada hacia delante que la llevará en cuatro o cinco "pinchotazos" a alcanzar la velocidad de la luz para acabar saliendo disparada hacia el espacio infinito.











